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Dylan Forciniti “Las camisetas son como 4 mil hijos”.

Dylan Forciniti “Las camisetas son como 4 mil hijos”

Dylan Forciniti es uno de los impulsores del Museo del ascenso. Cuenta con 4 mil camisetas de fútbol de todo el país. En diálogo con “La Deportiva” contó su historia con la región y la vista a La Madrid. 

“Nos dedicamos a buscar camisetas raras, que no son las más conocidas en el fútbol nacional pero que en su localidad o en su provincia son muy fuertes y tienen una gran historia”, comienza diciendo.
“Hace 15 años, en un viaje a Lincoln, había salido a sacar fotos con mi hermano y encontré una camiseta que me gustaba. En ese entonces estaba el Linqueño y Rivadavia… la picardía era conseguir una camiseta gratis y le dije “voy a fundar un museo” entonces entramos a un negocio donde la vendían y me dijeron que no pero la compré porque me gustaba; después fuimos al Club Rivadavia y aparece el hermano de Schiavi, confió en el proyecto que en realidad era una mentira, y me regaló la camiseta”, recuerda.
Así comenzó la pasión por buscar las camisetas y contar la historia de los clubes del interior que lo llevó a ser coleccionista y descubrir qué hay detrás de cada una. 
“En ese tiempo Internet no existía así que mandé diez cartas a la zona de Bahía Blanca y llegaron 11 camisetas; las 10 que pedí más uno que se interesó y la envió. A partir de ahí comenzamos a mandar diez cartas por mes y algunas llegaban y otras no… con Internet se hizo más fácil la cosa y no paró de crecer”, repasa.
“Nosotros armamos viajes de 4 o 5 días y hemos recorrido más de 2 mil pueblos porque nos gusta conocer las estaciones de tren y los ramales cerrados así que vamos por los caminos de tierra y vamos parando en todas las localidades. Siempre está prearmado pero a veces improvisando”, cuenta Forciniti.
“En el caso de la Liga Lapridense (de Fútbol) tenemos todas las camisetas. Hemos armado un gran trabajo que nos llevó dos viajes. Tenemos los de los clubes de Laprida, San Jorge, los de La Madrid y obviamente de Racing de Líbano; logramos armar toda la Liga”, detalla.
“La camiseta de Racing de La Madrid es la que en peor estado está de las 4 mil que tenemos; estamos buscando esa camiseta y nos gustaría mejorar la de Barracas también”, menciona.

“Hemos armado toda la Liga Lapridense, es una liga que nos encanta, todos los clubes son muy lindos y nos han recibido de diez”, apunta.

La Madrid le deparó una historia muy particular que va a salir en el libro que se va a llamar “Museo del ascenso, 360 mil kilómetros de aventuras”. Que comenzó a partir de recordar “las historias más bizarras que hemos vivido”, el trabajo cuenta con el apoyo de Luciano Ricci.

“En La Madrid fue tragicómica: llegamos de noche en pleno invierno y fuimos a comer. Nos presentamos ante la Policía y salimos a recorrer. Nos llamaba la atención la cantidad de Policía que había, tanta que pensamos que era totalmente inseguro y nos quedamos con esa idea. Nos habían mandado a un hotel que no podíamos encontrar”, comienza diciendo.
“Dábamos vueltas y vueltas, y en eso paramos en la sede de Racig, y había un casamiento… buscábamos la camiseta pero la gente nos obligó a pasar porque querían ayudarnos. Cuando entramos el novio, que estaba un tanto entonado, se nos abalanzó y empezó a decir “vinieron, vinieron los primos de Olavarría”; cuando me dice eso me quedé petrificado porque yo soy de Buenos Aires pero mi familia es de Olavarría y le decía que nosotros no éramos los primos”, sigue.

“Nos sentaron a la fuerza, el mozo nos empezó a traer comida y nosotros no sabíamos qué explicarle a la gente y nos queríamos ir. Este muchacho, de quien lamentablemente nunca supe el nombre, trajo a la mujer diciéndole que habían venido los primos de Olavarría y que no les habíamos fallado; imagínate la cara de la mujer que estaba normal cuando vio quiénes eran y nos preguntó ¿quiénes éramos? Fue una confusión terrible hasta que les explicamos y poco más nos quedamos en el casamiento. Fue divino lo que nos pasó”, rememora.

Pero la noche estaba lejos de terminar. “Cuando salimos de ahí nos equivocamos al doblar en una cuadra y llegó un supuesto policía que nos empezó a correr con un auto particular y nos apuntó con un revolver, le tiramos el auto encima porque pensamos que nos quería robar, la cuestión es que en la esquina nos cruzamos con patrulleros policías y la pasamos mal; al hotel que fuimos nos pusieron dos policías toda la noche por las dudas. Después todo de diez. En la historia se llama “Los primos de Olavarría”. Fue un capítulo muy divertido”, anticipa.

“Nos gustaron mucho los clubes, es una ciudad muy cuidada, gente de campo, gente de bien… el interior es diferente y eso es lo que nos motivó a salir a buscar las historias de los clubes”, subraya.
“Somos de los que pensamos que el fútbol va más allá de la General Paz y que lamentablemente no está federalizado, y queremos contribuir desde nuestra página y las redes sociales (Museo del ascenso) de la historia grande que tiene el fútbol del interior”, apunta.
Volviendo a La Madrid explica que “la camiseta que nos trajo el presidente es genérica que no tiene escudo ni número ni nada, y lo que buscamos es que tenga el escudo y los colores titulares y una propaganda para que sea la camiseta oficial. Encima hay miles de Racing en todo el país y nos quita la originalidad al trabajo que nosotros hacemos. En las 4 mil camisetas que tenemos todas originales porque sabemos que detrás del trapo hay una historia y un sentimiento de quien te la regaló; es muy lindo lo que viene atrás de una camiseta”.        
“También estuvimos en Arboledas y tenemos una camiseta de Atlético. Gente muy querida, que nos recibió de diez”, repasa.
“Tenemos camisetas de Coronel Suárez, de Olavarría tenemos tanto de la Liga como de la Campaña. Hace dos años la camiseta de Loma Negra tenía la publicidad de Museo del ascenso y el nombre de mi abuelo, que era de Olavarría; es la camiseta que más quiero porque lleva el nombre de mi abuelo y porque cambió para siempre el modelo de camiseta que venían usando… soy hincha de Loma Negra y de Banfield. Nos llegaron de dos clubes. Hemos recorrido muchos parajes, es una zona muy querida para nosotros”, indica.
“Uno se va haciendo un poco hincha del club de cada localidad. Todos tenemos el corazón en algún club. Tengo algunas con un cariño especial por ser la primera que tuve, también por los clubes de Carhué porque hay un club que se llama Los gauchos de Epecuen” que quedó bajo agua y es la figurita difícil, y las pocas veces que estuve no la pude conseguir”, menciona.
“Me gustan todas, son como un hijo al que uno quiere a todos por igual. Las camisetas son como 4 mil hijos”, sostiene.
Cuenta que recientemente inauguraron un segundo pio del museo “porque el primero colapsó”. Cuanta con camisetas de Buenos Aires, que es el que más clubes tiene, Entre Ríos y La Pampa. “Tenemos para 15 años más de trabajo porque los clubes afiliados al Consejo Federal son 8 mil y hasta ahora tenemos la mitad, y siempre aparece algún club nuevo o vuelve alguno”, menciona. Incluso buscan la de Independiente de La Colina.
“Hemos conseguido camisetas del año 1930. Mi abuelo fue jefe de Estación Muñoz y me falta recorrer ese camino”, confiesa adelanta que pronto obtendrán la casaca de Quiñigual donde hay un solo habitante.

“Las ligas rurales son las más apasionantes. El ferrocarril traía la pasión del fútbol y cada estación tenía su equipo; los pueblos fueron creciendo y el club a la par del tren”, sintetiza. “El club es fundamental, es de lo más importante que puede tener el pueblo junto a la estación del ferrocarril porque es lo que le da identidad. Son el factor social fundamental y allí se han generado cosas muy importantes, y si no estás asociado es como que quedás aislado”, revela.  

“El futbol de campaña es lo más puro del deporte. Se valora la amistad se pueden jugar varios partidos en una misma camiseta, se juega por la camiseta y por el asado. Mantiene vivo a esos pueblos donde tan pocas cosas quedan”, recalca Forciniti.  
“Los pueblos detenidos en el tiempo e imaginar que las historias del pasado nos llena de emoción. Es lindo que se conozcan los pueblos olvidados y perdidos en el tiempo”.
“Alguna vez me dijeron que las personas mueren dos veces: de la primera no te salvas y de la segunda lo hacés si dejás algo para el futuro y las próximas generaciones. Esto creció demasiado y hoy tenemos el museo más grande de camisetas en cuanto a cantidad del mundo. En Argentina te vas quedando solo y nos falta apoyo de una intendencia para hacer el museo de fútbol más grande”, dice.

“El museo cada día crece más  y se van agregando cada semana más… la idea es que esto sea para todos y los que se han acercado lo han visto como una posibilidad económica pero en realidad yo soy la cara visible pero todos los clubes que nos han donado sus camisetas tienen su granito de arena”, indica.
“Prácticamente habíamos entrado en el Guinnes porque lo rubricaron como objetos deportivos y la persona que nos ganó, que es de Suiza, tenía elementos de todos los deportes, de todos los países. Hay gente que tiene muchas más camisetas, nosotros somos los que más tenemos de diferentes clubes de un mismo país y el único país que tiene más clubes que Argentina es Brasil y no hay nadie que haya hecho lo que hicimos nosotros”, cierra Dylan Forciniti.

Audio de la nota con Dylan Forciniti. 


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