Nosotros, Leticia, Paula y Carla, agradecemos en nombre de nuestro padre, Juan Carlos Marconi, el trabajo realizado por el personal de Hospital Municipal y a la atención que le brindaron a nuestra madre, Marta Lucía Zanuzzo, durante sus días de internación por Covid-19. Especialmente deseamos destacar el desempeño de los médicos Mauricio Real y Alejandro Ciappina, quienes se involucraron humanamente desde el primer momento, haciendo todo lo que estaba a su alcance de sus manos y utilizando cada uno de los recursos con los que cuenta el Hospital. Siempre estuvimos en conocimiento de su estado ya que ambos médicos estuvieron a la altura de las circunstancias explicándonos cada detalle y conteniendo, a su vez, la reacción de quienes recibíamos el comunicado. Es importante destacar que recibíamos cada parte diario, a cargo de estos y otros médicos, de manera profesional y sin crear falsas expectativas, resguardando, en todo momento, la integridad de nuestra madre. Agradecemos a toda la población por hacernos llegar sus saludos (que fueron muchos) por hacernos saber de su cariño, por hacer cadenas de oración sin importar la religión y agradeceos también a aquellas personas que se acercaron a nuestro domicilio ofreciendo su ayuda y apoyo económico. Así como les hacemos llegar nuestro agradecimiento, también deseamos hacer un pedido especial al personal a cargo de realizar los seguimientos domiciliarios por Covid-19; ya que consideramos que dicho seguimiento debería hacerse diariamente, no solo telefónicamente sino también acercándose al domicilio para observar, a través de un vidrio, características que den señales de un estado más certero del paciente; teniendo en cuenta que hay adultos mayores que invadidos por los miedos y para evitar preocupación en sus familiares (quienes también se encuentran imposibilitados de salir de sus domicilios por aislamiento) entran en un estado de confusión y silencio no pudiendo alertar a quienes están cerca de su verdadero sentir. Como ciudadanos de este cálido pueblo, queremos hacerles saber que este virus devorador arrasa tanto con el paciente que lo padece como con toda la familia, que estando fuera se desespera por ver, por estar, por acompañar al familiar (como estamos acostumbrados a hacerlo frente a cualquier patología por más dura que sea). Solo hay que pasarlo para entender que estamos ante algo desconocido y perverso, que es devastador, que destruye, que desgarra tanto física como emocionalmente a todos
Familia Marconi.
