Una de las motos que visitó General La Madrid tiene su propia historia, como tantas otras. O en realidad su dueño. El hombre se presenta “orgullosamente de la clase ´63”, empleado del Municipio de Coronel Suárez y bajo bandera durante la guerra de las islas Malvinas. “Pasaron casi 40 años y aún duele”, dice y pide “no olvidar a los héroes de la Patria” que cayeron en el conflicto de 1982. “Yo era conscripto, en marzo habíamos empezado a hacer la instrucción y en abril fue el desembarco en las Islas. Desde ese momento, nosotros estábamos en el batallón de Pigüé, nos encargamos de las municiones, esa era nuestra tarea”, relata y en su voz se nota la emoción. “Yo no fui a las Islas pero el sentimiento es muy grande. No sé qué hubiera sido de nosotros si la guerra se extendía”, comenta. “Esperá un poquito”, pide y enseguida se pone una campera que homenajea a los caídos. “Me la mandaron de Córdoba”, anuncia. “No importa si no sale mi cara, quiero que se vea la campera”, insiste. “La moto es una pasión y un cable a tierra”, apunta. “A la moto la uso únicamente para viajar y siempre voy con el recuerdo de Malvinas”, termina.
