Perros en la vía pública: Una problemática con muchos interrogantes y pocas respuestas
Perros en la vía pública: Una problemática con muchos interrogantes y pocas respuestas
Los perros no tienen la culpa de lo que somos, hacemos o dejamos de hacer los humanos. Los animales son tales y aunque el cariño, en la mayoría de los casos, es mutuo también es una problemática que abre interrogantes y pocas son las soluciones que se pueden dar porque más allá de la acción de los protectores y el Municipio el principal factor es la respuesta que debería dar la sociedad. Hay perros en la vía pública y eso es algo que sucedió y sucederá en General La Madrid, y en cualquier lugar del planeta. Están quienes plantean como “solución” el “matar a todos los perros” o encerrarlos y por el otro lo consideran como un tema sin relevancia, sin embargo “es una cuestión de salud pública”, sostienen los especialistas y abogan por dos cuestiones importantes: la castración y la responsabilidad. Según se estima, en ciudades como La Madrid hay un promedio de un animal por persona. Cada perra y sus descendientes pueden producir hasta 5.430 crías en siete años, y una gata hasta 509.100 crías.
Por eso el control natal a través de la castración es el método idóneo para frenar la superpoblación. En 2018 se aprobó la Ordenanza de "Control y equilibrio poblacional de perros y gatos". Establece que "el Municipio de General La Madrid protege la vida de los animales previene los actos de crueldad y maltrato, controla su salubridad y su reproducción con métodos éticos (…)" y "prohíbe la práctica de matanza, el sacrificio, la eutanasia por parte del Estado". Así las castraciones deben ser masivas (se debe operar al menos al 10 por ciento de la población de perros y gatos, anualmente), sistemáticas (se deben sostener durante todo el año), gratuita (para garantizar el acceso irrestricto a toda la comunidad), temprana (debe realizarse antes del primer celo o alzada, a partir de los 5 meses de vida), extendida (las campañas deben abarcar la totalidad del área geográfica del distrito) y abarcativa (incluyendo a perros y gatos, machos y hembras, adultos y cachorros, mestizos y de raza). Pero más allá de que haya crecido el número de operaciones hay perros que continúan en las calles. Si bien están lo que no tienen dueños los hay con propietarios y estos se deben hacer responsables de la manutención y buen cuidado. Ocurre más a menudo de lo que se supone, de los arrollamientos y las mordeduras a las personas. “Nadie está obligado a tener un perro y aquel que lo tenga lo debe cuidar como corresponde”, se insiste, en cada oportunidad que la temática vuelve a la agenda pública, la Asociación La Madrid Animal Abandonado (Almaa) Es una cuestión de responsabilidad social y cultural, sino la problemática continuará hasta el final de nuestros día
