
Conmovedor abrazo por Neonatología de Cemeda
Conmovedor abrazo por Neonatología de Cemeda
Profesionales en ejercicio, jubilados, pero sobre todo padres y madresacompañados por sus hijos se autoconvocaron el sábado frente al sanatorio ante el anunciado cese del servicio.
José Luis Urbina, el conocido y reconocido “Pato” para el ambiente futbolero local y su esposa Adriana Ramallo viajaron anoche desde Loma Negra junto con su hijo Joaquín de 17 años, porque sentían que estaban ante un compromiso moral, que les impedía ausentarse en el simbólico abrazo en apoyo a Neonatología de Cemeda, que este 1 de septiembre dejará de funcionar como tal.
Fueron apenas una de las tantas familias que se arrimaron a la esquina de Trabajadores y Pringles para agradecer por sus hijos, todos presentes allí, en buena parte gracias a los profesionales que salvaron esas vidas cuando recién estaban comenzando.
“Nuestro hijo nació de 580 gramos y 25 semanas de gestación; muy pequeñito y el 2 de agosto cumplió 17 años” contó Adriana, porque el “Pato” -presa de la emoción- había anunciado que no iba a poder enhebrar una frase.
“Fue una lucha gigantesca de él y de todo el personal de Neonatología. Estuvimos 108 días acá y fueron meses muy, muy difíciles. De a poquito fue saliendo adelante y acá estamos” continuó Adriana, con su rostro lleno de felicidad.
“Cuando nos enteramos de este abrazo dijimos que no podíamos faltar. Estuvimos acá tanto tiempo que fuimos una familia con el personal de Neonatología y terminamos haciendo un vínculo con los médicos, con las enfermeras” resaltó.
Convocado Emilio para hablar de su nexo con la Neo enseguida dijo que la emoción no le permitía hablar. Fue su esposa Micaela quien contó la historia que los une con Neo de Cemeda a ellos y al pequeño Santino.
“Nació en el Instituto dos meses antes de lo previsto porque yo tuve un parto muy complicado y lo trajeron para acá de urgencia” contó Micaela.
Se hicieron presentes anoche en la Clínica porque no había otro modo de responder: “Neo forma parte de nuestras vidas. Gracias a ellos está Santi con nosotros. Uno recuerda esos días que entraba al lugar y era como otro mundo”.
“Ellos también son como de otro mundo. Es un lugar único. Nuestros hijos son también sus hijos. Si lloran los alzan, los tienen todas la noches. No puedo contar todo porque me provoca angustia” confesó Micaela.
Daniela se acercó al este “Abrazo…” junto con sus dos "mellis", Josefina y Julieta. “Nacieron en María Auxiliadora y fueron trasladadas acá. Al segundo día una de ellas fue diagnosticada con un problema de aorta, así que tuvimos que llevarla de urgencia a Buenos Aires y Julieta quedó acá al cuidado de todo el personal de Neo que, la verdad, sin palabras” recordó.
“Había que estar acá esta noche por ellas, por lo que hicieron por mis hijas y por mi hermana Araceli, que es la jefa de Neo. En aquel momento me fui tranquila a Buenos Aires dejando a una de mis hijas en Neo porque sabía que estaba en Buenas manos” narró emocionada, como cada uno de los padres y madres que prestaron su testimonio.
María y Alejandro llegaron al abrazo con Valentino en brazos, de 4 años. “El nació sietemesino el 27 de julio de 2020, en plena pandemia. Mi señora tuvo una indisposición muy fuerte en el hígado y debieron hacerle una cesárea de urgencia” contó.
“A Valentino tuvieron que reanimarlo, lo entubaron delante de mí y fue la enfermera Marta Messineo quien le salvó la vida. Estuvo 45 días acá luchando por su vida” agradeció con lágrimas en sus ojos.
Nazarena y su hija Paulina también asistieron al “Abrazo…” y fue la mamá la encargada de darle visibilidad a su historia y a la conexión con Neo de Cemeda.