
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio se celebra anualmente el 10 de septiembre, está organizado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El evento centra la atención en el tema, reduce el estigma y crea conciencia entre las organizaciones, el gobierno y el público, dando un mensaje singular de que el suicidio se puede prevenir.
El tema “es difícil de abordar porque es multifactorial e intervienen muchas cuestiones, no solo del propio individuo sino también de la sociedad, la salud, la política… está atravesado por un montón de esferas y condicionantes para llegar a tomar esa determinación”, sostiene la psiquiatra Estefanía Iturburua.
Desde 2013, el 10 de septiembre se conmemora el día mundial de la prevención del suicidio. “Es importante tener un día específico para centrar la atención en tomar medidas preventivas”, subraya la profesional.
“Este año el lema es cambiar la narrativa. Cambiarla en cuanto a nuestro punto de vista sobre ver el paciente y entender situaciones referidas a las ideas de muerte y no ver las ideas de muerte como algo que castigamos. Se debe des estigmatizar la idea de muerte, no el suicidio, sino entender que la idea de muerte puede aparecer en los pacientes y nosotros debemos dar el espacio para que se pueda expresar y acompañar, y no tomar una actitud de reto o enojo”, recalca.
“No hay que alejarse y dejar sola a la persona sino que hay que acompañar y estar al pendiente que esa idea no siga fomentándose”, señala la psiquiatra del Hospital “Dr. Mariano Etchegaray”.
“Hay que es estar atentos a las conductas. Empiezan a aislarse, no participar de actividades que antes les gustaban, no se comunican, duermen en horarios inhabituales y hay consumo problemáticos de sustancias y adicciones digitales”, menciona la especialista.
“El suicidio es la segunda causa de muerte no natural, después de los traumas viales, en los jóvenes”, advierte e indica que “hay que romper con los mitos” sobre las amenazas de suicidio. Según estadísticas, 7 de cada 10 personas advierten sobre su determinación de poner fin a su vida.
“Hay que prestarle atención a la verbalización porque el cerebro quiere tener razón y siempre está buscando la excusa por eso hay que reconocer el problema para desactivarlo”, subraya.
Por último la Doctora Iturburua mencionó que “cuando hay un riesgo serio hay que dar inmediato aviso a las autoridades de salud y acompañar a las personas hasta que estas puedan ser ayudadas por profesionales”.
El rol de las instituciones deportivas
En General La Madrid se realizó una encuesta entre jóvenes sobre salud mental y uno de los puntos que se marcaron como espacio de contención fue el deporte.
Sobre esto, Estefanía Iturburúa explica que “más allá de que los clubes funcionan como un lugar de contención, fomentan un montón de habilidades sociales: allí se ve que la realidad de uno no es la más terrible, los compañeros funcionan como un efecto rebaño protector y por fuera de eso el deporte libera un montón de hormonas que tienen que ver con el placer y la felicidad, eso hace que haya bienestar, que podamos descansar mejor, y también que se aclaren los pensamientos”.