
En las últimas jornadas los campos de General La Madrid soportaron temperaturas extremas. No era raro observar imágenes de terrenos completamente blancos e incluso se viralizaron fotos de una estancia cercana a Las Martinetas donde se congeló hasta el riego artificial. Sin embargo para los ingenieros agrónomos consultados el frío no debería causar importantes daños en los sembrados “porque al ser cultivos de invierno están adaptados”.
Pablo Abbate es especialista del INTA Balcarce y habló con Estilo Noticias sobre lo que puede suceder tras el fenómeno.
En ese contexto apuntó que “el trigo está mascullando o empezando a mascullar, cuando es así el ápice del trigo está bajo tierra y eso lo protege. Además hay que considerar la denominada aclimatación: no es lo mismo cuando tenés una helada después de varios días con temperaturas más o menos altas a cuando se da con días fríos”.
“Otro factor a tener en cuenta es la cantidad de rastrojo en el lote. Cuando hay más rastrojo el suelo está más frío y la planta está expuesta a temperaturas más bajas por más tiempo, eso puede ser más dañino”, marcó.
“El trigo está en un estado bastante tolerante al frío porque el ápice está bajo y las heladas vinieron durante un período de frío y no fueron de golpe. Sí se pueden morir hojas pero como es en un estadío temprano el cultivo tiene tiempo de recuperarse sin mayor problema. Si es solamente pérdida de hojas no debería afectar al cultivo es distinto si se hubieran dado durante septiembre cuando el cultivo no tiene tiempo de recuperarse y habría muchas más hojas expandidas”, mencionó el profesional.
“Hay que ver qué tan fuerte fueron las heladas, que es variable. No sólo importa la temperatura mínima sino cuánto tiempo se extendió la helada. No hay estudios hechos pero una helada para afectar la planta debe durar al menos una hora”, reveló Abbate.
Aunque fueron días de heladas importantes, “al suelo no lo afecta, al contrario, son estructurantes y te evitan erosión si hubiera lluvias o vientos. Vas a tener menos actividad biológica, seguro, pero permanece más estable”, contestó el ingeniero sobre el impacto en el terreno.
“En la cebada los efectos pueden ser parecidos”, aclaró y sostuvo que en general, las gramíneas son resistentes; la que puede ser distinta sería la colza porque el punto de crecimiento está por encima del suelo y una helada podría matar la yema pical y la planta está menos protegida.
Otro de los “beneficios” es que “se limpian insectos como chicharritas o eventuales portadores de virus para el trigo… tampoco es malo que haya heladas de este tipo”, comentó más tarde el técnico del INTA.
La Madrid soportó durante más de una semana temperaturas bajo 0. “La explicación rápida es que entró aire polar ¿por qué sucedió eso? No lo sé. Pero años antes hubo problemas de este tipo que generaron muerte de plantas”, repasó Pablo Abbate.
“El daño grave sería que queme plantas pero para suceda el ápice debe estar en los primeros centímetros del suelo debe estar congelado un tiempo importante. Para que ocurra esto debe darse que esté por debajo de los -4°C durante varias horas”, repitió.
Para el caso de los campos dedicados a la ganadería, el especialista explicó que se puede dar que haya pérdida de hojas verdes.
Señaló además que en el caso de que hubiera maíz sería más grave e insistió que en el caso de los sembrados de invierno “si fuera otra época del año sí sería más preocupante”. “Eso no quita que no haya que revisar los lotes porque también depende del relieve, si es una zona baja se deposita el frío y puede ser más severa… pero no creo que se pueda dar que tangamos una alarma y que pueda ocurrir una pérdida de cosechas”, insistió.
En contrapartida si estas temperaturas se hubieran dado un tiempo antes, cuando aún había lotes de siembra gruesa, el resultado terminaría siendo favorable para los cultivos “porque con la helada el grano se termina de secar mejor y hasta le daría la oportunidad de cosechar al productor”, cerró Pablo Abbate.