Newell´s superó por penales a Kimberley y avanza en la Copa Argentina. Para muchos sería un titular más pero para los lamatritenses ese partido tuvo un condimento especial: jugó Mateo Rinaldi, y no solo eso, el más chico de la zaga convirtió un gol e hizo un gesto que seguro emocionó a propios y extraños.
En los 90 minutos, la Lepra y el Dragón igualaron sin goles por eso la definición a los 16° de la Copa Argentina tenía que definirse por penales.
El equipo de Mar del Plata y el de Santa Fe iban palo y palo con los remates, los goles y los yerros. A Mateo le tocaba el último de la serie de cinco; el central se paró recto a Keylor Navas (tres veces campeón de la UEFA) y no dudó: le pegó fuerte y alto, al medio del arco, asegurándose no fallar.
Pero después de convertir el gol, Mateo giró sobre si, abrió los brazos y dobló su torso. Quizá muchos no hayan entendido el gesto, para otros fue una señal evidente… en la tribuna del estadio “Ciudad de Vicente López” (Platense) estaba Jorge Rinaldi, un veterano de Malvinas.
Ensamble de amor de hijo a padre. El Rinaldi chico repitió el gesto de Jorge en las islas junto a su perro Nick y una imagen inmortalizada desde 1982 cuando, él estando semiagachado, es saltado por su amigo de cuatro patas.
“Lo tenía pensado. Tengo una remera con la foto porque de chico me impactaba y como se vuelve a renovar todo pensé en hacer algo. Quería patear el quinto penal y que se terminara pero no se pudo, pero al menos se lo pude dedicar”, contó el protagonista. “Me sorprendió, me sorprendió… fue espectacular”, dijo el homenajeado.