
Cada vez que hay una elección, el cierre de las listas genera, en la mayoría de los casos, “heridas que hay que lamer”. Pero este años como nunca en General La Madrid, hay enojos y debates internos dentro de los espacios políticos que solo los propios protagonistas saben si se saldarán mientras hacia afuera se intenta demostrar cierta tranquilidad.
El oficialismo intentó zanjar las discrepancias con un método conocido: la interna abierta. “Valoro más y más el método que elegimos porque es abrirnos, escuchar y entender”, dijo Martín Randazzo sobre la elección.
Tal vez porque el “viento de cola” de ser gobierno le permitió a la UCR proponer unos 80 nombres como posibles precandidatos. Finalmente la lista se cerró en 21 (entre el Honorable Concejo Deliberante y el Consejo Escolar) y más de 600 personas emitieron su voto y Alejandro Horn junto a María de los Angeles Cortazar, fueron los más elegidos y encabezarán las nóminas.
Si hay internas entre “boina blanca” no salen a la luz. Desde que Randazzo se convirtió en la figura principal del radicalismo manejó con discreción los posibles enojos.
Del otro lado las evidencias se marcan cada vez más. El Peronismo, tras la desaparición física de Juan Carlos Pellitta, vive en constante tensión. El viejo líder definía a gusto y antojo cómo se armaban las listas. En el último tiempo solo Dardo Núñez rompió ese cerco cuando, en 2023 fue a la interna abierta con el ex intendente y perdió por más de 1100 votos.
En esta ocasión no hay PASO y los candidatos se decidieron en “una mesa política”. En recientes declaraciones periodísticas el presidente del PJ local consideró que “es un paso gigante” que esto haya sucedido aunque también reconoció que la imposición de la alianza Frente Patria provincial que cada espacio que integra el partido (La Cámpora, el MDF y el FR) tuviera representación no permitió la democratización total porque hubo que acotar la búsqueda de nombres.
Aunque hubo más espacio de participación, el aura de “la lapicera” en el PJ siempre está y tal vez pase mucho tiempo para que eso cambie.
Porque cuando el Movimiento Derecho al Futuro olfateó un posible arreglo entre kirchneristas y massistas decidió retirarse de la mesa de negociación. Entonces comenzaron las versiones cruzadas de arreglos y presiones en distintos niveles.
Si bien públicamente hablan de que “la relación no está rota” habrá que ver, con el correr de los días y las cercanías de la elección, qué hace cada peronista con su bastón de mariscal.
La Libertad Avanza y el PRO habían sellado un acuerdo preelectoral y si bien en un principio ambas partes hablaron de “honrar la palabra” lo cierto es que este no se concretó. Según la acusación de los “amarillos” porque “LLA quería una lista pura” en La Madrid.
“Nosotros obedecimos el acuerdo de integrar las listas pero del lado de ellos lo que nos manifestaron es que su identidad se vería afectada y decidieron, según nos dijeron, aprovechar el viento de cola y se cerraron”, se quejó Fabián Peralta, referente local de Cristian Ritondo. “Nos dejan sin herramientas y la posibilidad de competir solos”, planteó luego.
De este espacio quedó también afuera Federico Imaz, enemistado con Aurelio Zurita (referente libertario) y consideró que “lo que podría ser una oportunidad histórica de ir todos juntos, los que pensamos más o menos igual, se desarmó”.
Los libertarios lamatritenses mantienen el silencio total sobre esta y toda aquella cuestión que atañe a la elección. Como estrategia u otra cuestión lo cierto es que no tienen contacto con la prensa más que en mínimas ocasiones y cuando necesitan dar a conocer una novedad puntual.
A seis semanas de la elección el panorama es incierto aún. Si bien hay quienes se arriesgan a vaticinar cómo podría ser la repartición de bancas en el Honorable Concejo Deliberante. Otros, sin embargo, se preocupan más por cómo podría ser la participación ciudadana el 7 de septiembre.