
A mediados de los años ’80, muchos seguimos la saga fílmica donde Marty McFly y el Doctor Brown (interpretados por Michael Fox y Christopher Lloyd), nos invitaban a soñar con la posibilidad de viajar en el tiempo a bordo del magnífico DeLorean. Claro que la máquina permitía revivir el pasado, pero lo más deslumbrante era poder “VOLVER AL FUTURO”.
Para ello se debían configurar los controles con la fecha precisa a la que se deseaba viajar, abrocharse el cinturón, y acelerar hasta alcanzar la velocidad de 88 millas por hora (142 km/h) al mismo tiempo que caía un rayo, de manera que el automóvil adquiriera los necesarios 1.21 Gigavatios de potencia que necesitaba para iniciar el viaje en el tiempo.
Y esa es la invitación que te quiero hacer hoy. Que dejemos de aferrarnos tanto al pasado, para empezar a pensar juntos el futuro que tenemos por delante. O mejor dicho, el futuro que podemos tener por delante…¡siempre y cuando nos animemos a transformar la realidad del presente!
Parecería que una porción importante de la comunidad tiene particular devoción por las fotos en color sepia que nos traen recuerdos conmovedores…atesorando con nostalgia las historias del La Madrid que supo ser…reviviendo grandes festivales multitudinarios que quedaron en el recuerdo…como si se hurgara en el baúl de los recuerdos que refrenda con crudeza la convicción de que todo pasado fue (y será) siempre mejor.
Y puede que sea así. Pero no necesariamente. Nadie puede desconocer la importancia vital que tiene el espejo retrovisor, tanto en un automóvil como en la vida misma. Para aprender de las lecciones del pasado. Para saber qué estamos dejando atrás. Pero no en vano el parabrisas es mucho más grande que el espejo retrovisor. Para que estemos alertas a lo que se viene. Para que podamos contemplar el más allá.
Sin duda los pueblos deben conocer su historia, pero ella no puede ser condición determinante para nuestra posición en el futuro.
La necesidad de un proyecto de comunidad a mediano y largo plazo, es urgente. Porque la falta de respuestas a los problemas que atentan contra la calidad de vida de los vecinos, es alarmante. Y para que lleguen estas soluciones se requiere no solo de gestión, sino muy especialmente de planificación.
A tal punto ha llegado la inacción de nuestra dirigencia, que un grupo de valientes alumnos residentes en la localidad de Líbano solicitó recientemente la Banca del Ciudadano en el Honorable Concejo Deliberante, para pedirle por favor a las autoridades locales que presten atención y resuelvan los múltiples problemas medioambientales que ocasiona un basural a cielo abierto, a pasos del casco urbano.
Y esto es tan solo un ejemplo. ¿Cómo es posible que ante cada tormenta de verano las bombas de agua que tienen la responsabilidad de brindar el suministro de este elemento vital a toda la comunidad, flaqueen por la falta de un anillo eléctrico que reemplace los debiluchos postes de luz que llevan energía hasta el puesto de bombeo? ¿Tan difícil es gestionar la financiación de una obra cuya traza es tan simple como estratégica?
La erradicación de los basurales a cielo abierto, la modernización del Estado municipal, el desarrollo local apalancado en mejor infraestructura y en el acompañamiento real tanto a inversores externos como a emprendedores locales, el fortalecimiento del sistema educativo en línea con las necesidades del presente y el futuro – y no del pasado – son tan solo algunas de las cuestiones básicas que no pueden seguir estando fuera de la agenda.
Y no me refiero a hacernos eco de estos desafíos realizando visitas guiadas a cada uno de los puntos de interés, sino formulando proyectos concretos que permitan acceder a financiamiento genuino para transformar de una vez por todas la pobre realidad con que nos enfrentamos a diario.
Como diría un amigo: “¡Hace 100 años mi familia exportaba quesos a Europa desde La Chinchilla!”
Es cierto. Pero no nos resignemos a vivir del recuerdo, cuando tenemos la posibilidad de construir un futuro mucho mejor. Solo depende de nosotros.
Todo es posible. Hay que hacerlo.
Y como le dijo Marty McFly al Doctor Brown: “_Pero Doc, ¿has construido una máquina del tiempo con un DeLorean?” “_En mi opinión – respondió – si vas a hacer algo como esto, hazlo con estilo”. https://www.youtube.com/watch?v=AM5EYO5wWMA
Antonio Pietravallo (La Madrid 2030)